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Colmenas urbanas

La importancia de las abejas

La apicultura es una tradición milenaria que consiste en cuidar un enjambre de abejas dentro de colmenas, obteniendo de ellas un excedente, la miel. También otros productos naturales como propóleos, polen, jalea real y medicinas. Los apicultores ayudan a las abejas para que sus colmenas sean fuertes y sanas. Las abejas, junto a otros insectos, desarrollan una actividad fundamental para la alimentación del ser humano y de todos los animales, la polinización. Sin la polinización bajaría hasta un 75% la productividad de las cosechas que nos alimentan día a día.
Además de los cultivos, la mayor parte de la flora silvestre, hasta un 90%, precisa de la polinización. Cuando sales al campo quieres que esté verde, vivaz, alegre, lleno de flores y colores.

Los polinizadores están en peligro Entre un 35-65% de las abejas están muriendo. Hay países del norte que superan mortalidades del 70%, llegando a una situación crítica de dificultosa reposición mediante los métodos de reproducción que usan los apicultores.
Las causas del declive de las abejas son varias, y la mayoría tiene su origen en ciertas actividades agrícolas “industriales” que realiza el ser humano, «plaguicidas y monocultivos» y con manejos estresantes de las colmenas.

Plaguicidas

Su uso convierte a la agricultura industrial en una de las mayores amenazas para las abejas en todo el mundo. Además de envenenar a las abejas perturban su sentido de orientación. Estos venenos agrícolas causan la muerte de enjambres enteros. Monocultivos extensivos: Grandes superficies despobladas de biodiversidad, únicamente cultivadas con un tipo de planta, que carece de fuentes de alimentación variada.

Estrés

Su uso convierte a la agricultura industrial en una de las mayores amenazas para las abejas en todo el mundo. Además de envenenar a las abejas perturban su sentido de orientación. Estos venenos agrícolas causan la muerte de enjambres enteros. Monocultivos extensivos: Grandes superficies despobladas de biodiversidad, únicamente cultivadas con un tipo de planta, que carece de fuentes de alimentación variada.

Parásitos

Para acabar con ciertos parásitos, como la Varroa, los apicultores “industriales” optan por una solución cómoda, el uso de sustancias químicas venenosas. Sin embargo, estas “medicinas” debilitan los enjambres generación tras generación, volviéndolos más sensibles a nuevas infecciones. Además, estas sustancias contaminan la miel.

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